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34 Reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de CARICOM. Discurso del presidente Danilo Medina

Viernes, 5 de Julio de 2013

Es un gran honor para mi acompañarlos en esta Trigésimo Cuarta Reunión de Jefes de Estado y Gobierno de CARICOM que hoy se celebra en Trinidad y Tobago. Agradezco profundamente la invitación de la Primera Ministra Persad-Bissessar, y la acostumbrada hospitalidad con la que su pueblo nos recibe.

Mi participación en este encuentro se produce en un momento muy especial para nuestro país en el ámbito internacional. Desde nuestra llegada al gobierno, decidimos darle un impulso sin precedentes a la integración regional de nuestro país y en los últimos días hemos vivido notables avances en ese camino.

Hace apenas una semana, el pasado 27 de junio, hicimos oficial nuestra incorporación plena al Sistema de Integración Centroamericano. Dos días más tarde nos sumamos con entusiasmo, al igual que gran parte de los países aquí presentes, a la nueva Zona  Económica de Petrocaribe, que sin duda contribuirá a dinamizar nuestros intercambios y mecanismos de colaboración.

Hoy, nuestros esfuerzos por estrechar los lazos regionales encuentran una nueva y trascendente oportunidad, en este encuentro con nuestros hermanos del Caribe.

A decir verdad, Caricom es, y debe ser cada vez más, nuestros espacio natural de intercambio, de cooperación y de integración. Es nuestro entorno inmediato y, como tal, vamos a priorizarlo. No solo por nuestra cercanía geográfica, sino también por los vínculos de nuestra historia y nuestros pueblos. 

Por eso, como Presidente de la República Dominicana, quiero hacerles llegar un mensaje de apertura y compromiso hacia la cooperación mutua, basada en la complementariedad de nuestros países, en la solidaridad y en el desarrollo sostenible.

Estamos decididos a impulsar todos los mecanismos de integración con los países hermanos del Caribe, tanto en el ámbito político como en el económico y social, poniendo siempre en primer lugar el bienestar de nuestros pueblos. 

Señoras y señores,

Quiero ser enfático en esto. La República Dominicana viene ante ustedes con los brazos abiertos con voluntad de trabajo y con humildad. Nuestro gobierno cree firmemente en una integración basada en el entendimiento, en el consenso y en la ayuda mutua. Hablamos de vecinos ayudando a vecinos, no de imponer los intereses de unos sobre otros.

El principio rector de nuestro gobierno es poner siempre a las personas, a todas las personas, en el centro de las políticas. Y nuestras relaciones exteriores no son la excepción.

Entendemos que el futuro de nuestro país y de nuestros países hermanos pasa, necesariamente, por un renacer conjunto de la región caribeña y por un fortalecimiento decidido de nuestros mecanismos de coordinación.

Amigos y amigas,

Hace justamente 40 años, en la región de Chaguaramas a pocos kilómetros de este lugar, cuatro países independientes decidieron suscribir un Tratado que alumbraría uno de los más sólidos  bloques de integración en nuestra región.

Al estampar sus firmas en este histórico acuerdo, los representantes de Barbados, Guyana, Jamaica y Trinidad y Tobago sentaron las bases de una comunidad que hoy agrupa 15 Estados Miembros y 5 Asociados. Una unión cimentada en principios sólidos, orientados a la creación de condiciones que permitan el desarrollo de sus ciudadanos. Una comunidad que enfrenta las dificultades propias del convulso escenario internacional, pero que ha sabido irse consolidando en el tiempo.

Debo reconocer la evolución natural de procesos iniciados con la colaboración estrecha de dos orgullosos trinitarios: Edwin Carrington, quien como Secretario General ACP jugó un rol clave en nuestro ingreso al Grupo ACP conjuntamente con Haití; y Henry Gill, Director Senior y luego Director General de la Maquinaria Regional de Negociaciones del Caribe, ido a destiempo hace apenas unos meses, después de trabajar arduamente en formular y defender nuestros intereses en las negociaciones del Acuerdo de Asociación Económica (EPA) con la Unión Europea.

Son efectivamente muchos los vínculos históricos que unen al CARICOM y a la República Dominicana.

Desde 1989 de manera conjunta conformamos el CARIFORO, dentro del Foro de África, Caribe y Pacífico. Mediante este espacio de coordinación regional mantenemos un dialogo político fluido, propiciamos relaciones comerciales productivas, y nos beneficiamos de la cooperación por vía de los Fondos Europeos de Desarrollo.

En 1998 suscribimos nuestra Tratado de Libre Comercio CARICOM-RD. Desde su entrada en vigor en diciembre del año 2001, el comercio en nuestra región se profundiza con libre acceso en los países más desarrollados de CARICOM. Asimismo, acordamos un programa de reducción sobre la tasa arancelaria de Nación Más Favorecida (NMF), para acceso a los países menos desarrollados de CARICOM o que hayan sido producidos en Zonas Francas.

Es verdad que la implementación de este Acuerdo no ha sido sencilla y sus avances no han seguido el ritmo que desearíamos. Sin embargo, quiero aprovechar este encuentro para reafirmar nuestra voluntad política de impulsar los trabajos que lleven a su implementación definitiva. Estamos decididos a establecer un diálogo abierto y franco que nos permita superar los obstáculos y profundizar este proceso.

El referente más reciente en el marco de nuestras relaciones lo constituye el Acuerdo de Asociación Económica (EPA) suscrito entre el CARIFORO y la Unión Europea. Un Acuerdo que reconoce las asimetrías con nuestros socios del viejo continente, pero sobre todo establece las condiciones para el fortalecimiento de la integración regional.

Como región debemos ser proactivos. En varias ocasiones hemos solicitado ser miembros de CARICOM, y continuamos en la mejor disposición de continuar este diálogo, en el entendido de que nuestra incorporación contribuirá al fortalecimiento de nuestra relación. Por tanto,  acogemos con beneplácito las expresiones vertidas en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de CARICOM el pasado mes de mayo, que al unísono ponderaban positivamente  la inclusión de República Dominicana a este bloque.

Como todos sabemos, diversos mecanismos nos unen. Pero ha llegado el momento de que logremos una convergencia positiva de todas las iniciativas de integración en las que participamos.

Amigos y amigas,

Este es un gran momento para reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestra integración. Pero sobre todo, para decidir también, de manera conjunta, que acciones podemos iniciar ya para sacarle un mayor provecho a nuestra relación.

Debemos ser audaces y creativos en la búsqueda de nichos de oportunidad y en la superación conjunta de retos comunes.

Este es el momento de que miremos nuevas fronteras en la convergencia caribeña, como ha propuesto el Ministro de Relaciones Exteriores de Trinidad y Tobago Winston Dookeran.

Un paso fundamental en este sentido es la ampliación del número de países miembros de CARICOM incorporando de manera formal a nuevos socios.

Solo así lograremos crear una nueva frontera para la convergencia caribeña, que promueva la producción y la competitividad en un mercado de 40 millones de personas, sostenida en la participación y cooperación entre sus miembros.

Por otra parte, buscar ejes de acción concretos en los que nuestras naciones puedan cooperar. 

Iniciativas que favorezcan los movimientos de personas, mercancías, capital e ideas entre nuestros territorios, al tiempo que den respuesta a necesidades concretas de nuestros pueblos.

Una necesidad concreta que tienen nuestras gentes, por ejemplo, es la de contar con medios de respuesta efectivos ante posibles desastres naturales. Por ello continuaremos respaldando iniciativas como el proyecto HOPEFOR, que tiene como objetivo mejorar la eficacia y la coordinación de los mecanismos de emergencia regionales ante desastres naturales.

En nuestra opinión, no solo los objetivos de este programa son algo que podría servir de inspiración a los esfuerzos integradores del Caricom. Sino que sus principios de operación, regidos por la imparcialidad, la neutralidad, la independencia y la asistencia basada en el concepto de “vecinos ayudando a vecinos”, conforman las líneas generales de cualquier proyecto común que en el futuro emprenderán las naciones del Caribe. 

El centro de excelencia en respuesta a emergencias, que comienza su andadura en Santo Domingo, servirá para reforzar los vínculos entre nuestras instituciones, tanto civiles como militares, encargadas del socorro a nuestras poblaciones. Entendemos que esta iniciativa  complementa a otras estrategias en marcha que se están desarrollando en el Caribe y también en el seno del SICA.

En este sentido, tengo el placer de invitar a los representantes de los países aquí presentes a la conferencia internacional sobre la iniciativa HOPEFOR, que en noviembre tendrá lugar en nuestra capital. Esperamos que este encuentro nos ayude a profundizar la cooperación ante los desafíos naturales que nuestra geografía común nos plantea.

Señoras y señores

Consideramos también que el turismo, elemento clave de nuestras economías, debe ser igualmente un eje de integración entre nuestras naciones.

En la última cumbre de Petrocaribe, en la que dicho organismo dio un paso adelante para convertirse en una zona de intercambio económico, la República Dominicana pasó a presidir la comisión de turismo de la misma.

De la misma forma, ofrecemos a este espacio de cooperación nuestra experiencia en este ámbito, y nos ponemos a su servicio para contribuir al desarrollo del sector y al intercambio de conocimientos con nuestros vecinos.

De igual forma, hay un tercer aspecto fundamental para el desarrollo sostenible de la región y para la creación de empleos que deseamos impulsar. Me refiero a las comunicaciones e infraestructuras regionales.

En este sentido, hace algunas semanas logramos coordinar una reunión con importantes actores públicos y privados del transporte aéreo en el Caribe. Recibimos a los Cancilleres de Colombia y de Trinidad y Tobago, en compañía de los Presidentes de AVIANCA y de Caribbean Airlines, con quienes conversamos de las oportunidades para lograr una mejor interconectividad a lo interno de nuestra región y con el resto del mundo. Esperamos continuar este diálogo con otros interesados, y que el mismo se traduzca en acciones concretas que en el corto plazo nos permitan alcanzar nuestro objetivo.

Es de nuestro máximo interés que éstas y otras iniciativas encaminadas a mejorar las capacidades de intercambio en la región se desarrollen con éxito y pondremos todo nuestro esfuerzo para que así sea.

Amigos y amigas

En esta nueva etapa de renacimiento del Caribe, todos estamos en disposición de salir ganando. Aprovechando la complementariedad de nuestras economías y las posibilidades de encadenamiento productivo.

Recientemente hemos visto un mayor flujo de capital privado dominicano en diversos países del CARICOM. Casos puntuales de inversión se concretizan en la industria de los fertilizantes en Jamaica, en la industria azucarera en Belice, en la industria del acero en Trinidad y Tobago, y en la de cerveza en Saint Vincent. Debemos continuar impulsando más inversión, que generen más fuentes de trabajo y más prosperidad para nuestra gente.

Estamos llamados a crear un espacio económico abierto y solidario, como vía de dinamización del movimiento de integración del Caribe, que permita que su principal instrumento, el CARICOM, se transforme en una entidad flexible que pueda dar respuesta tanto a las oportunidades económicas, como a los riesgos de nuestro clima y a las necesidades de una mayor integración política.

Este es el escenario idóneo para el relanzamiento de nuestra relación. Tomando las necesidades y demandas de nuestros pueblos como el punto de partida de nuestras políticas, encontraremos el camino para superar viejos recelos y comprobar cuánto más fuertes son los lazos que nos unen en un destino común.

Nuestra región tiene un enorme potencial para el crecimiento, para el desarrollo y para llevar felicidad y progreso a los millones de hombres y mujeres que comparten este hermoso mar Caribe.

Cada paso que damos por la unión de nuestra región, cada nuevo esfuerzo integrador, nos acerca un poco más al sueño de nuestros próceres, al sueño de la Patria Grande Latinoamericana.

La República Dominicana cree y trabaja por ese sueño. Aspiramos a ser parte de un continente de paz y justicia, capaz de crecer en igualdad y solidaridad.

Cuenten con nosotros para avanzar en ese camino. Cuenten con una República Dominicana comprometida, abierta y con la firme decisión de hacer lo que nunca se ha hecho.

Muchas gracias.